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Tales : The Best Way to Pray

There was, once upon a time a certain woman who had lived a long life and gathered wisdom through her years. In her village she was well respected, and people often consulted her about one thing or another. Usually, they came with questions that seemed to be about the outer life – problems in the family, sickness, disputes about business, and so on. But one day a girl came to the wise woman, greeted her politely, and asked her a different kind of question.

“Mother,” she said, “what is the best way to pray?”

The old woman studied the girl for a moment, and then said, “Do you go to the temple? Did they teach you what to say?”

The girl nodded. “I go to the temple and I say the words that they taught me – but it feels like there should be more. Something is missing.”

The woman studied the girl some more now, and then nodded with understanding. “Daughter, the best way to pray is – just pray.”

The girl looked puzzled. “What do you mean, mother?”

“The next time you go to the temple, daughter,” the woman said, “sit quietly in a corner, and watch the people praying. Not to pry into their affairs, but just to watch and learn. Everyone prays in their own way, but you will see four groups. The biggest group is the people that close their eyes and say the words, but are thinking about something else. They are a long way from real prayer.”

The girl gave a small smile. She had already seen that.

“And some think that what matters is to be seen praying. So, they perform their prayer for whoever is in the temple. They may give a good show, perhaps they even inspire others to pray, but that is not prayer either.”

The girl nodded thoughtfully.

“A few,” the old woman went on, “have gone a little further – they are not thinking about the people around them, but they are trying to show God that they are making good prayers. Unfortunately, their God is very critical. So, they are really looking at themselves, concerned about their attitude and their defects and their shortcomings. Even they are not yet really praying. They are trying to become a person who could pray.

“The smallest group,” the old woman concluded, “are the ones who forget themselves completely. Without fear, they fall into the prayer like a stone falling into the sea, and just pray. As far as I know, that is the best way to pray.”

After a silence, the young girl said, “Thank you, mother. I will try to just pray.”

“You are welcome, daughter. I think you will be able to do it.”

Tales : The Best Way to Pray (Spanish version)

Cuentos: La Mejor Forma de Orar

Había una vez cierta mujer que había vivido una vida larga y había recolectado sabiduría a lo largo de sus años.  Era muy respetada en su aldea, y la gente a menudo le consultaba sobre una u otra cosa. Usualmente, venían con preguntas que parecían sobre la vida exterior: problemas en la familia, enfermedades, conflictos sobre negocios, etc. Pero un día una chica vino donde la mujer sabia, la saludó apropiadamente, y le pregunto un tipo de pregunta diferente.

“Madre”, dijo la chica, “¿cuál es la mejor forma de orar?”.

La mujer anciana estudió en la chica por un momento, y luego dijo: “¿Tú vas al templo? ¿ellos te enseñan qué decir?”.

La chica asintió. “Voy al templo y digo las palabras que me enseñaron, pero siento que debe haber más. Algo falta”.

La mujer estudió un poco más a la chica esta vez, y luego asintió con comprensión. “Hija, la mejor forma de orar es: solo orar”.

La chica se veía confundida. “¿Qué quiere decir madre?”.

“La próxima vez que vayas al templo, hija”, dijo la mujer, “siéntate silenciosamente en una esquina, y mira a la gente orando. No para entrometerse en sus asuntos, sino para mirar y aprender. Todos oran a su manera, pero vas a encontrar cuatro grupos. El grupo más grande es la gente que sierra sus ojos y dicen palabras, pero están pensando en algo más. Ellos están muy lejos de la verdadera oración”.

La chica sacó una pequeña sonrisa. Ella ya había visto eso.

“Y algunas personas piensan que lo importante es que se les vea orando. Entonces, realizan su oración por quien está en el templo. Pueden dar un buen espectáculo, tal vez incluso inspirar a otros a orar, pero eso tampoco es oración”.

La chica asintió pensativa.

“Unos pocos”, continuó la mujer anciana, “han ido un poco más allá: ellos no están pensando en las personas a su alrededor, sino tratando de enseñar a Dios que están haciendo buenas oraciones. Desafortunadamente su Dios es muy crítico. Entonces, realmente se están viendo a ellos mismos, preocupados por su actitud, sus defectos y sus deficiencias. Incluso ellos no están orando realmente. Están intentando convertirse en una persona que puede orar”.

“El grupo más pequeño”, concluyó la anciana, “Son aquellos que se olvidan completamente de sí mismos. Sin miedo, cae en la oración como una piedra cayendo en el mar, y solo oran. Hasta donde yo sé, esa es la mejor forma de orar”.

Después de un silencio, la chica dijo: “Gracias, madre. Intentaré simplemente orar”.

“De nada, hija. Creo que serás capaz de hacerlo”.

Traducción: Yaquín Anda.

Prayers

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